Faiwel Wolfsdorf | EL DIARIO Lima 1984

EL DIARIO Lima 1984

Felipe Wolfsdorf

Pie de fotografía: Felipe Wolfsdorf: “La gente esta necesitada de respeto en toda la extensión de lo que significa esta palabra”.

 

“El solo hecho de vivir ya es un arte, es una forma de vida”. Esta frase sintetiza la actitud que acompaña al pintor Felipe Wolfsdorf y una, plásticamente, está expresada en la serie de cuadros que exhibe en la Galería Praxis.

Wolfsdorf, polaco que radicó en Argentina, vive en Lima hace ya cerca de dos décadas. Integrado acerca de su primer acercamiento al arte, el pintor narra “que la cantidad de años que se tiene cuando se empieza una vocación no tiene importancia”. Su reciente exposición titulada “De los rostros, los paisajes y las moradas”, el pintor expresa que decidió llamarla así porque “no separo al ser humano del arte, el ser humano esta presente en los paisajes, el hombre necesita también una morada y en cada uno de esos lugares transporta su rostro”.

 

LA FILIACION SURREALISTA

 

Suele atribuírsele a Felipe Wolfsdorf  un nexo sustancial con el surrealismo y tipificar su pintura como onírica. El pintor no recusa esa filiación, acepta serenamente como suele dialogar. “Para mi la pintura es producto de un estado de animo, para por los canales de la percepción y no por los canales de la concepción. Con el surrealismo quiero pintar no solo lo que veo sino lo que siento. Cuando, se dice que mi pintura es onírica yo respondo que si. Pero ¿Acaso todos los sueños son malos? ¿Por qué pintar pesadillas?- yo no pinto pesadillas”. Y en efecto, la pintura de Wolfsdorf se caracteriza por una especial armonía de colores en base a tonos fríos y cálidos que trasmiten una apacible vivencia interna, una plena reconstrucción por el color de un universo muy distante de la estridencia y la dislocación. Su opción por esta línea pictórica, como ocurre siempre cuando s ele interroga acerca de ella, la explica vinculando la vida y arte. “No pinto para gustar –dice- aun cuando me gustaría gustar, pinto porque miedo a la soledad. Soy individualista porque creo en el individuo hay que darles oportunidades para que se manifiesten”.

Detrás de cada respuesta del pintor una filosofía aparece sin cesar y su generosa locuacidad prosigue: “Aprendí a quererme no hace mucho, toda la vida quise a los demás. El que no tiene amor no tiene que repartir a la gente que lo rodea. Me enseño a quererme la gente, aquí, en el Perú. El Perú es un país mágico”.

ARTE Y SOCIEDAD

 

Otro tema recurrente frente a la pintura de Wolfsdorf, es la función que tendría su arte. El no desecha que otros asuman explícitamente tal rol.

Pero su actitud personal la explica así: “No soy político en cuanto a encasillarme en un partido político. Yo he vivido en la Argentina en sus peores momentos, conozco el dolor popular. Y creo que en el solo hecho de vivir es una función social. No confundamos la pintura con un acto de beneficencia. El individuo esta necesitado de un mayor respeto en todo la extensión de lo que esta palabra significa”-

Muchas otras expresiones quedan fuera en la interminable conversión con el pintor son también sus cuadros quienes le sirven de vehículos para manifestar la aventura de la vida y de su vida. Tales cuadros en Praxis, Galería de Arte (San Martín 689, Barranco).